NOTA! Questo sito utilizza i cookies. Se non si modificano le impostazioni del browser, l'utente accetta. Per saperne di più.

Seminario CSB Primavera 2011

Lo que dicen de nosotros

Karma y reincarnation

Psique y Conciencia

images/blog/espanol/face-66317.jpg

A cuidado de Marco Ferrini

Sin curar la psique, el conocimiento de nuestro verdadero Ser y la realización espiritual son sólo un espejismo porque las representaciones mentales distorsionadas, más allá de que generan desequilibrios y graves patologías a nivel psicofísico, impiden el acceso a la visión de la realidad.

Por este motivo la curación de la mente tiene que ser parte integrante indispensable de un proyecto global de reeducación que tenga como principal objetivo la realización espiritual (1).

Para poder modificar los automatismos mentales debemos intervenir sobre los contenidos psíquicos; para intervenir sobre los contenidos psíquicos es indispensable modificar nuestros hábitos, comenzando por los alimentos que proveemos a la mente. La mente, como el cuerpo, debe ser nutrida.

Así vemos que existe un alimento para el cuerpo y un alimento para la mente; en los dos casos es necesario un proceso digestivo que puede ser más o menos fácil: efectivamente encontramos alimentos que son indigeribles y que producen toxinas originando enfermedades, otros en vez son alimentos sanos y nutrientes que dan vigor y lucidez al complejo psicofísico. Mientras no cambie el alimento con el cual nutrimos la mente, ella no podrá cambiar los propios modelos de comportamiento. La conciencia condicionada puede ser representada con una área: el campo mental (Citta); todo aquello que sembramos en esta área está destinado a crecer e inevitablemente a dar frutos, en el bien y en el mal.

La mente se nutre de tres tipos de alimentos: el primero el mismo que nutre también el cuerpo físico, el segundo está constituido de impresiones, emociones y pensamientos, nutrimientos sumamente importantes y delicados, de los cuales depende la salud de la sustancia psíquica; el tercero y más importante son los guna (2), elementos que estructuran el universo, los basamentos sutiles de la materia los cuales, no obstante sean indestructibles y eliminables, puede ser transformados en su recíprocas relaciones de fuerza.

La mente, efectivamente, a través del alimento físico, la impresión y las progresivas transformaciones de los guna, puede gradualmente mejorar la propia característica dominante pasando de “tamas” a “rajas” y de “rajas” a “sattva”. Según la tradición de los Veda, el camino más seguro y eficaz para la transformación del carácter es aquel de estar siempre en compañía de personas santas (3) las cuales, como resultado de su ejemplo personal, inspiran modelos de vida puramente “sattvicos”.

Poco tiempo atrás los expertos de la neurociencia afirmaban que cada día en el organismo humano mueren cerca ciento millones de neuronas destinados a no regenerarse más. Hoy en día esta afirmación se ha metido en duda; un hecho es cierto: que tales procesos vienen acelerados por costumbres no correctas, desgraciadamente hoy en día muy difundidas, como por ejemplo el uso de intoxicantes. En Italia, por ejemplo, mueren 80.000 personas al año por daños provocados por el tabaco y 40.000 a causa del alcohol. Sin tener en cuenta los casos límites, la asunción de excitantes de cualquier tipo, y aquellos que son aparentemente inocuos, como la cafeína, a los más dañinos, como los derivantes del opio, turban el equilibrio psicofísico de la persona que, después de un inicial excitación cae en un estado de profunda depresión, enfermedad hoy largamente difundida (400 millones en el mundo solamente los casos diagnosticados) Todo esto trae como consecuencia graves disturbios del físico y de la personalidad: neurosis, psicosis y demencia senil, hoy en día todos en continuo crecimiento. abitudine La Ayurveda (4) explica el modo específico y científico como cada costumbre creada en modo no correcta comprometa la salud del cuerpo y de la mente.

La sobrealimentación, por ejemplo, es una de las causas principales de envejecimiento precoz y de muchas otras enfermedades: todo aquello que comemos más allá de nuestras necesidades , se transforma en veneno. Asimismo es nociva la tendencia opuesta, que lleva a asumir una cantidad de alimentos por debajo de nuestras necesidades. Se observamos superficialmente, las consecuencias de estos comportamientos y de otras numerosas habitudes pasan desaperecibidas; es importante tener en cuenta que estas acciones si van repetidas en el tiempo, se transforman en costumbres y terminan por constituir la estructura psicofísica de un individuo, su carácter y como consecuencia la calidad de su misma vida presente y futura.

La insatisfacción, la avidez, la envidia, la cólera, el miedo y otros sentimientos negativos son todos producidos por el ego, reflejo de Ahamkara (5) La percepción distorsionada del Ser. Cuando la conciencia de un individuo está integralmente proyectada al exterior, percepciónes y emociones se modifican continuamente según los eventos y las circunstancias; esto provoca una alternancia extenuante y penosa de excitación y depresión, volviéndose causa de muchas otras enfermedades.

Diversamente cuando la conciencia está dirigida interiormente y el objetivo es el Ser espiritual, cualquier cosa suceda al exterior no turba más: la concentración sobre una realidad inmutable y trascendente, permite experimentar un profundo bienestar, llegando a una beatitud que nace de la conciencia de nuestra naturaleza profunda y de la naturaleza del mundo objetivo. Los vedas explican que existen tres niveles de mente: manas: la mente exterior, sensorial, instrumento del pensar superficial, que tiene una función totalmente extrovertida; Buddhi: la mente intermedia o inteligencia y Cittah: la mente profunda e inconsciente, a veces definida conciencia condicionada.

Esta última es seguramente la más cercana al ser espiritual de cuánto no lo puede hacer las primeras dos pero no por esto representa el más alto nivel de conciencia: cuando se habla de mente profunda efectivamente nos encontramos en el ámbito de ahamkara, la conciencia reflejada o condicionada; la pura conciencia en vez se sitúa más allá, superando tiempo y espacio es decir más allá de la sutil identificación con el mundo de los fenómenos (6).

La mente sensorial es extremamente cambiantey falible, debido a que siempre está sujeta a la interacción entre los sentidos y los objetos percibidos. Los sentidos vuelcan al interno de la mente superficial infinidad de informaciónes y sensaciones, generando un constante e incesante seguirse de impresiones y deseos ligados al mundo del devenir y de consecuencia extraños a la verdadera naturaleza y felicidad del ser. El individuo que no percibe la realidad que se encuentra más allá de "Manas" (mente sensorial), queda enredado, apabulladode de este flujo de impresiones (Vritti) y de deseos y tienta de satisfacerlos pasando a través de privaciones y sufrimientos; pero lamentablemente su desesperada búsqueda de felicidad está destinada a permanecer frustrada.

Cuando la persona toma nuevamente conciencia de su identidad profunda, identidad espiritual, se vuelve capaz de discriminar entre Sat y Asat (7) , entre la realidad y la ilusión (tattva-viveka); su inteligencia ( Buddhi) se ilumina y no deja filtrar en la conciencia profunda lo que la mente exterior continuamente propone, causa cierta de contaminación y sufrimiento. Como ya dicho, así como para el cuerpo, existe un alimento para la mente y juntos van elegidos con cautela. Para el cuerpo debemos evitar los alimentos con conservantes ya que han agotado o fuertemente reducido su contenido prànico esencial, con mayor razón debemos evitar aquellos alimentos que han sido obtenidos a través de actos de violencia; se debería igualmente evitar de comer con voracidad, con avidez, en cantidad excesiva o en horarios poco adecuados ya que los efectos del alimento en el cuerpo y en la psique dependen en buena parte del modo y del estado mental con el cual estos vienen asumidos.

Es igualmente importante nutrir la mente de pensamientos, deseos y emociones en armonía con el orden cósmico y divino ( Ritam - Dharma), teniendo cuidadosamente a distancia aquellos contenidos psíquicos que contaminen sea la mente superficial que la mente profunda. Estos objetos psíquicos contaminados y contaminadores dejan en el inconsciente huellas , impresiones profundas, surcos ( samskara) y tendencias ( vasana), que luego determinarán los así llamados automatismos mentales.

A través de una búsqueda constante de pureza, de situaciones, de compañías, de visiones y sonidos “sattvicos”, el individuo se libera gradualmente de una pesada carga de karma9 recobrando una visión espiritual y de Fe en la realidad superior, favoreciendo de esta manera el bienestar y el crecimiento propio y el de los demás. Va evidenciado que cada desequilibrio psíquico( como la depresión y otras enfermedades mentales, desde una leve neurosis a la más grave psicosis que aparentemente estan ligada a una situación exterior y no dependiente del sujeto que sufre) según los vedas y también según mi experiencia, encuentran profundas raíces en un utilizo no correcto de la inteligencia, en una voluntaria o involuntaria infracción al Dharma, al orden cósmico que todo sostiene y que constituye el fundamento de todo el equilibrio.

Cuando la persona en vez de moverse en armonía con el Dharma lo viola, su aparato psíquico es el primero a resultar dañado, en un modo más o menos grave según el error que se ha cometido. En última análisis las enfermedades son causadas por la percepción distorsionada del propio Ser que obliga cuerpo y mente a comportamientos dañinos y artificiales. Cuando se toma de nuevo conciencia de nuestra naturaleza espiritual y no nos identificamos más con el cuerpo y con la mente, cuando el sujeto se apropia nuevamente de sus preciosos instrumentos sin ser condicionado y dominado, es entonces en este momento que se aprende a utilizarlos en el modo correcto y de esta manera es posible recuperar nuevamente la salud psico física.

La guía de una persona iluminada que eduque a la discriminación ( Viveka) entre lo que es real y lo que no lo es, ayuda al individuo a restablecerse en la mente profunda accediendo así a una visión espiritual y a la conciencia de su verdadera naturaleza; es indispensable poder guardarse adentro, volverse conscientes de los propios comportamientos y de las consecuencias que estos pueden generar y en un segundo momento salir de estos condicionamientos mentales.

En la tradición de los Vedas esta persona es el Guru, el maestro espiritual, gracias al cual es posible cambiar los propios hábitos e invertir la ruta existencial. El Guru es para el discípulo mucho más que un psicologo, en cuanto no indica solamente como sanar los desequilibrios de la psique para llevarla a un “nivel de normalidad” sino que enseña también a trascenderla, a cómo poder ir más allá de este instrumento constituido de materia ( prakriti) que, por cuanto pueda correctamente funcionar, será siempre limitado e incapaz de recoger lo que está más allá de la materia misma: el mundo del espíritu.

Hay que reconocer que existen también comportamientos que ejercitan una influencia muy benéfica sobre nuestra estructura psico física, que el Guru refuerza educando sobre todo a través del propio ejemplo. El desarrollo de la conciencia de uno mismo a través la devoción a Dios y al maestro espiritual, siguiendo algunas reglas de comportamiento como la compasión, la no violencia, la continencia sexual, son un remedio eficaz contra una serie de disturbios psico físicos. En general, estructurar la propia vida según hábitos sanos y equilibrados, como ir a reposarse temprano, levantarse a la mañana a meditar los nombres divinos (10) , comer alimentos frescos, hacer las cosas justas y en horarios regulares, ocuparse de la limpieza del cuerpo y de la mente, ayuda a prevenir y a curar numerosas enfermedades. Es enorme el beneficio que aporta la devoción a Dios, porque lleva a pensar en manera positiva, creando sentimientos de empatía, amistad y solidaridad hacia todas las criaturas, no solamente hacia los seres humanos, evitando pulsiones destructivas como la cólera la lujuria la avidez la envidia o el rencor.

La positividad no va ciertamente confundida con un sentimentalismo de tipo fatalista. No se trata de un positivo abstracto, más bien de empeñarse, haciéndolo concretamente según un proyecto bien estructurado en función de un progreso espiritual, caso contrario será sólo una farsa de breve duración. Pensar positivamente significa ver el problema y elaborar enseguida las soluciones según las reglas del Dharmya (11).

Quejarse siempre son síntomas de poca inteligencia y de poca visión: privan de energía, debilitan, deprimen e impiden de reaccionar, estudiar el problema en toda sus componentes, de analizarlo a la luz de la razón (vitarka) y del conocimiento ( jnana), en modo tal de poderlo afrontar y resolver (12). En caso de necesidad, cuando, después de haber probado, solos no podemos encontrar una solución a nuestros problemas cruciales, los vedas aconsejan de dirigirse al guru o a otras personas sabias, para recibir un consejo.

Debe quedar claro que la responsabilidad de las decisiones no es delegable en ningún modo. Lograr desarrollar una mentalidad positiva no es fácil ocurre predisposición a cultivar hábitos que favorezcan el perfecto control y la correcta gestión del complejo psicofísico. Lo que hay que hacer es ajustar los gustos, en todos los niveles es indispensable, por ejemplo, alimentarse con alimentos "sattvicos": alimentos vegetarianos que provoquen el menor sufrimiento posible a otros seres vivientes, ingredientes simples, frescos, limpios, cocinados y ofrecidos a Dios con gratitud y Amor.

El "alimento "sattvico" influencia el cuerpo y la mente en manera "sattvica". El alimento "Tamasico" o "Rajasico" descarga sobre la estructura psicofísica una serie de Vritti (13) que son también ellas "Tamasicas o Rajasicas", obstaculizando en definitiva el desarrollo de la mentalidad positiva. La calidad de nuestros pensamientos determina de consecuencia la calidad de de nuestro comportamiento: los alimentos, las amistades, el ambiente social, las acciones, determinan los contenidos mentales y estos, a su vez, determinan nuestro obrar, influenciando notablemente la salud psicofísica, el carácter y el destino; a través del sistema nervioso los estados emotivos y psíquicos vienen efectivamente trasmitidos a las células del organismo. De este modo la salud no puede ser considerada sólo a través de una observación de tipo químico farmacéutico.

El cansancio, la falta de memoria, la impotencia, por ejemplo, comúnmente no son causados por disfunciones orgánicas sino más bien por los resultados de potente automatismos mentales. Naturalmente a través de la química es posible transformar los estados psicofísicos, ya sea en positivo que en negativo; basta pensar a ciertos fármacos que reducen la acción "rajasica" apaciguando en el individuo las excitaciones que podrían resultar dañinas no sólo a ellos mismos sino también a las, otro ejemplo son los temblores y la pérdida de memoria provocada por la asunción de alcohol o los efectos devastadores del ácido lisérgico (LSD).

Estos tipos de drogas hacen desbordar el río magmático del inconsciente sobre el plano consciente, en un momento en el cual el sujeto no está en grado de manejarlo a través de la luz discriminante de inteligencia, con una conciencia suficientemente lúcida; los daños son fácilmente imaginables. La influencia psíquica revierte un rol decisivo en la gestión de todo el cuerpo físico.

El sistema nervioso funciona como un cuadro de comando para toda las funciones del complejo psicofísico. Mas de 50 trillones de células que componen nuestro cuerpo vienen en cada momento informadas y reguladas por el sistema nervioso el que determina, directa o indirectamente, todas las funciones, desde los intercambios realizados por las sinapsis entre neuronas, a las importantes decisiones cruciales de la vida. Si un individuo comienza a cultivar pensamientos positivos, elevados, las células neuronales recibiendo estas estimulaciones positivas las envían a las "células mensajeras" en todo el cuerpo, aumentando el número y la calidad de sus prestaciones, además, grupos de células precedentemente inactivas pueden volver a entrar perfectamente en función.

Las células soldado, aquellas que reconocen los elementos nocivos presentes en el cuerpo e intervienen para combatirlos, se refuerzan si están sostenidas por una mentalidad positiva generada por una conciencia profunda. La psique efectivamente no está localizada en un solo punto, en el cerebro: cada célula, cada tejido, cada órgano, tiene su propia inteligencia, gracias al cual se pueden explicar las propias funciones que en los antiguos textos Vedicos viene definida como la ciudad de las nueve puertas (14), es decir el cuerpo: un universo animado regulado perfectamente a través de sutiles equilibrios, semejante a cuanto sucede en el universo cósmico.

Según los Vedas el microcosmos del cuerpo humano tiene su contraparte en el macrocosmos del universo, así como la psique humana tiene su contraparte en la psique cósmica y el alma humana en el alma cósmica. Los Vedas y especialmente las "Upanishad", proponen continuamente la relación existente entre micro y macrocosmos para hacernos comprender la “unidad” que colega todos los seres entre ellos, con el creado y con el Creador, Dios.

Cuando los contenidos psíquicos son negativos y se traducen en cólera, lujuria, odio, malhumor, envidia, desilusión, depresión etc., las células soldado reciben por parte de las células mensajeras este tipo de información, de este modo se confunden se debilitan y vienen fácilmente derrotadas por parte de los agentes patógenos externos, invasores que dejan libre el camino hacia la enfermedad.

Todo esto sucede a través de canales externos al Yo consciente. Aunque pensemos que ciertas impresiones, emociónes y pensamientos sean dirigidos hacia los demás, hacia aquellos que a lo mejor consideramos en ese momento nuestros rivales, en realidad se vuelven contra nosotros mismos, comprometiendo gravemente nuestras funciones psicofísicas. Si un individuo está bajo el efecto de "Tamoguna", que corresponde al indolencia psíquica, al “desvanecimiento de la conciencia” (15) , o si se encuentra en un estado de excitación provocada por sentimientos rajasicos como el desiderio, rencor, ira etc., sus células y sus órganos resienten a esta condición, a veces en modo devastador.

Así como el cuerpo produce varias substancias que descarta, la psique produce como descarto fisiológico pensamiento negativos, ottenebranti, ocultos, que en un cuerpo sano, deben venir eliminados. A diferencia de los desechos orgánicos, las toxinas mentales pueden venir neutralizadas no con una remoción sino a través de la reorganización del ambiente y en primer lugar seleccionando impresiones, situaciones de convivencia, alimentos, en definitiva “el tipo de comportamiento”; dicho en otro modo sanando y sublimando el individuo en todo los planos antropológicos.

Para poderlo hacer es indispensable individuar en profundidad las causas que han producido aquellos pensamientos negativos; una vez reconocida las causas la obra a llevar a cabo recuerda en algún modo aquella realizada por los arqueólogos empeñados a llevar en superficie objetos que se encuentran soterrados. En este caso se trata de objetos de naturaleza psíquica que quedan rezagados en los laberintos tortuosos y oscuros de la inconciencia donde, debido a lo que hemos ya explicado, se originan toda una serie de complejos y de disturbios de la personalidad.

Quien sigue un camino espiritual y opera a través de la bhakti (16) vive una transfiguración antropológica que potencia todas sus cualidades y características positivas individuales, debilitando contextualmente los intereses egoístas y mundanos y las pulsiones destructivas inconscientes. La Bhakti sana la mentalidad turbulenta que se encuentra unilateralmente dirigida hacia el exterior, en cuanto permite de desenganchar la mente de la dictadura de los sentidos y a su vez los sentidos de los apegos hacia los objetos (vishaya) en el mundo exterior, permitiendo así de llevar a cabo un viaje hacia la interioridad y de redescubrir que la beatitud y la inmortalidad no se encuentra afuera sino dentro, en la conciencia del Ser, en aquella dimensión espiritual ya descripta en la Bhagavag-Gita, en las Upanishad y en otros textos Vedas.

La bhakti es la enseñanza conclusiva de las sagradas escrituras Vedicas-Vaishnava. Siendo una religión del amor ella se impone a las contrastantes fuerzas titánicas de la naturaleza y las armoniza, permitiéndole conseguir con prodigiosa naturalidad la coniuctio oppositorum que en occidente fue tanto buscada también por parte de los alquimistas. Por este motivo viene considerada la vía maestra para llegar al estadio de Nirdvandva, la libertad de los condicionamientos de los opuestos.

Quien tiene siempre tendencia a realizar pensamientos negativos y no puede ver la solución a sus propios problemas debe ser considerado un enfermo a todo los efectos, exactamente como quien sufre de hígado y corazón, de consecuencia va tratado con compasión. Los problemas más graves derivan de los bloques afectivos y de la incapacidad de exprimir las emociones. De todos aquellos que no pueden abrirse, hablar de las propias dificultades, los más graves son los autistas; también así sucede con el comportamiento opuesto: el logorroico y quien es exaltado tienen síntomas de grave malestar psíquico.

Los neuróticos, psicóticos, son verdaderos devoradores de energía, las propias y las de los demás, por ende no obstante tengan un rol social terminan comúnmente por ser evitados en todo los planos humanos y viven en un desierto afectivo. Estar en compañía de personas sobrias, equilibradas, maduras, espiritualmente elevadas, en grado de dar afecto y conocimiento, resulta la mejor cura para ellos, y en general para cualquier disturbio de la personalidad.

Para una armonización de los distintos estratos de la personalidad, los antiguos textos ayurvedicos aconsejan terapias particulares, no costosas, ecológicas y sobre todo muy eficaces. En primer lugar señalan la importancia de conducir una vida honesta (arjavam) en el sentido más amplio de la palabra, respetuosa de las leyes de Dios y de los hombres; es también muy importante que cada uno cree su propia demora en un espacio dedicado a la sacralidad, una habitación con imágenes de las divinidades y del Guru donde poder actuar prácticas que permitan regenerarse, cargarse de energía positiva, armonizandose continuamente con el orden que sostiene el entero universo; estas prácticas son inmensamente benéficas, ya experimentadas con óptimos resultados miles de años atrás pueden ser agrupadas en cuatro categorías principales: arcanam, o sea la adoración del divino en una forma particular conocida como “Murti” japa o samkirtana, la invocación y la meditación individual o colectiva de nombres divinos svadhyaya, el estudio de textos sacros a través de una investigación y una introspección satsanga, el acompañarse con personas profundamente religiosas.

Gradualmente, junto a un recto comportamiento (17), estas prácticas despejan el campo psíquico de cualquier condición negativa, consintiendo una completa recuperación de las facultades mentales e intelectuales, y en general de la salud del individuo en todos los planos El sabio no se deja enredar en pensamiento negativos, ni siquiera en aquellas situaciones consideradas comúnmente dramáticas; esto lo logra gracias a una devoción ininterrumpida que lo conecta establemente al supremo. Para obtener el control emotivo de frente a los eventos es esencia del desarrollo de dos cualidades fundamentales: “Abhyasa”, la práctica espiritual constante, y “Vayragya”, el destaco emotivo del mundo de los fenómenos (18).

No obstante esto no significa volverse emotivamente insensibles, similares a piedras, más bien se trata de no dejarse sugestionar más por los fenómenos externos, quedando continuamente conectados a la esfera de la realidad. Significa pasar del sentimentalismo al sentimiento verdadero. Éste nivel de conciencia no es fácil de alcanzar, es todavía posible hacerlo a través de la devoción a Dios; son indispensables honradez, tiempo y empeño. Así como un científico, el sadhaka (19) puede experimentar sobre sí mismo, en el laboratorio de la vida cotidiana, cuanto sea diverso la influencia que ejercita un estado mental más bien de otro. Según los Vedas es necesario que un maestro realizado en la ciencia del Ser lo guíe en sus “experimentos”.

Le indique cuáles instrumentos utilizar y metodología aplicar, de lo contrario las pruebas resultaran insatisfactorias, dolorosas, a veces llenas de amargas sorpresas. Es necesario que el Guru esté siempre presente con su ejemplo y sus enseñanzas permitiendo orientar el discípulo hacia la devoción a Dios, hacia un pensamiento de luz, hacia una comprensión más elevada, aquella de naturaleza espiritual. El estudiante aplica el conocimiento espiritual recibido por el maestro y a él se dirige cada vez que se encuentra en seria dificultad, de este modo poder comprender donde se ha equivocado y como poder corregirse.

Para que esto sea posible, Guru y discípulo tienen que conocerse a fondo, haber desarrollado una profunda y auténtica relación personal, basada en una recíproca estima, afecto y lealtad, esto comúnmente no puede suceder sin que antes haya existido una frecuentación entre ellos, efectivamente en la sociedad de los vedas el discípulo vivía un consistente período de su vida en la casa - escuela del Guru (Gurukula).

Como a un médico le resultaría difícil poder curar paciente viendo a miles de kilómetros de distancia, así el maestro espiritual, al menos en una fase inicial, debe estar en contacto con el discípulo, estimularlo a aplicar la curación suministrando el medicamento cada vez que sea necesario. En un segundo momento, cuando la relación espiritual se vuelve sólida, cuando se establece una fuerte empatía, la distancia física no representa más un obstáculo: el discípulo recuerda y se sintoniza a las enseñanzas del Guru; además, en este estadio, los mensajes llegan también a través de la telepatía.

La relación entre Guru discípulo no debe ser ni virtual ni rígidamente jerárquica el maestro corrige el estudiante para su bien, con auténtico afecto; no opera para obtener ninguna recompensa; la curación que ofrece es totalmente gratis, ecológica y holista, dirigida enteramente al desarrollo de la personalidad del discípulo según sus tendencias naturales. La salud espiritual o mejor dicho, la conciencia de la relación con Dios, genera toda las otras: aquella intelectual, aquella mental, aquella física, aquella social, aquella económica, iluminando cada ángulo oscuro de la mente y desarrollando en pleno la personalidad.

En los Vedas la luz es siempre sinónimo de iluminación interior, de intuición, de conocimiento,y la suprema fuente de luz es Dios. La antorcha de la fe y de los pensamientos elevados, basados en “sat”, debería ser protegida y alimentada cada día; para que esto sea posible es indispensable adherir a principios del Dharma, esencialmente para la prevención y para la cura de las enfermedades mentales contraídas a causa de “Avidya”, la falta de conciencia espiritual. La salud del sistema mente-cuerpo no se puede realizar sin que antes haya una toma de conciencia del paciente de su propia naturaleza espiritual, conciencia que conduce al individuo a una pronta recuperación ya un estadio armonioso consigo mismo y con el universo en el cual está inserido.

Según la medicina moderna es muy difícil que se pueda sanar de ciertas graves enfermedades físicas y mentales;el modelo biomédico dominante desgraciadamente tiene poca consideración de las dinámicas interactivas entre cuerpo mente y espíritu. De este modo tiende a minimizar, y en algunos casos a negar la importancia de la conciencia espiritual en el proceso de curación. Según la Ayurveda se pueden sanar muchas enfermedades aunque sean consideradas graves, pero es necesario que el paciente trabaje con honradez, constancia y profundo empeño acompañado de un experto terapista pasando a través de una “sadhana” rigurosa, y siempre buscando Krishna prasafdam20.

Para poder tener dinero es necesario trabajar, de él mismo modo, para tener una mente sana, que produzca pensamientos positivos, benéficos, ocurre cultivar pureza: en el pensamiento, en la palabra y en la acción, llegando a establecer una relación armónica con el Cosmos y viviendo en el respeto de las leyes divinas. El pensamiento elevado no florece en modo artificial; los contenidos psíquicos son auténticamente elevados cuando la persona vive con coherencia los principios que gobiernan el universo, en armonía con ellos.

Esta armonía como una fuente sin fin, es capaz de regenerar en continuación los pensamientos, las impresiones y emociones, sacando ese “polvo de ilusión” (maya - 21) que el universo de los fenómenos tiende a recubrir en cada cosa. La sabiduría oriental enseña: ¿cual es la utilidad en el buscar la luna en el pozo, en vez de admirarla directamente en el cielo con todo su esplendor?.

¿ A qué sirve ir a buscar la fascinación y la jovialidad en el mundo si ni siquiera conocemos nosotros mismos y no estamos conectados con Dios, fuente de todo esto? para poder gozar establemente de buena salud ninguna de nuestras actividades debería prescindir del dar bien a los otros, en armonía con el universo, en contacto con el origen del todo.

La auténtica conciencia de Dios, la conciencia del supremo creador y gobernador de los mundos, del infinitamente fascinante (22), es garantía de bienestar en todo sentido. En este estado de conciencia todas las células del cuerpo se nutren no sólo físicamente sino también psíquicamente y espiritualmente, con pensamientos nobles, puros y elevados. Los Vedas explican que es posible conducir el propio cuerpo, la economía, el trabajo, la vida familiar y religiosa sin desarrollar neurosis, sin volverse deprimidos o excitados, irresponsables etc.

Todo aquello que nuestro complejo psicofísico nos pide no tenemos que negarlo o removerlo si no mas bien satisfacerlo sublimandolo, de modo que no se vuelva un obstáculo a la realización espiritual. De este modo el cuerpo y la mente se vuelven instrumentos extremamente preciosos, funcionales a nuestro crecimiento global. Deberíamos vivir teniendo presente que el nivel de conciencia presente determinará nuestra condición existencial futura. (23) El objetivo de la existencia es la realización espiritual, el ponerse nuevamente en contacto (yoga) con la Realidad, con el origen, y con el creador superior de toda la existencia: Dios.

Realizar Dios significa descubrir al mismo tiempo nosotros mismos y nuestra ontológica naturaleza inmortal, de conocimiento y de beatitud ( sat,cit,ananda); significa trascender el ego ilusorio y entrar nuevamente en armonía con nosotros mismos, con Dios, con el creado y con todas las criaturas. Notas: Bhagavad-gita VI, 6-7: “ Para aquel que ha conquistado la mente, esta se vuelve su mejor amiga... quien ha conquistado la mente y obtenido así la paz, ha ya alcanzado el alma suprema..”

2 La energía material exprime las influencias condicionantes que caracterizan los jivabhuta, los seres encarnados. Ellas son: tamoguna correspondiente a ignorancia, estupidez, aletargamiento; rajoguna, correspondiente a agitación, ansiedad, excitación y sattvaguna, correspondiente equilibrio, luminosidad, armonía. El término guna tiene muchos significados, los dos más importantes son “calidad” y “cuerda”; este último indica que estas influencias “ligan” el ser viviente al mundo empírico.

3 Charaka Samhita: sharirasthanam I. 142-147. Bhagavad-gita: IV. 34.

4 Literalmente “ciencia de la vida”. Antigua ciencia médica holista, que se encuentra en el Atharva Veda, considera la salud física inevitablemente conectada a la salud psíquica y espiritual. Se basa principalmente en la prevención como acae en muchas medicinas orientales.

5 Correspondiente a los contenidos psíquicos del individuo, con los cuales este se identifica, literalmente significa “ yo, aquel que hace”.

6 Por cualquier motivo la mente quen es intranquila e inestable trata de proyectarse hacia afuera, cada vez él (el yogin) debe pararla o subordinarla al Ser (...) así subordinando constantemente sí mismo, el yogin hace desaparecer toda las impurezas, y puede acceder fácilmente a ese estado de felicita infinita que se alcanza con la union al Brahman” (B.g. VI.26; 28).

7 Literalmente “aquello que es y aquello que no es”

8 Por contaminación se entiende todo aquello que va contra del dharma, el orden cósmico.

9 Karma, literalmente significa acción, en un sentido más amplio indica no sólo el acto en sí mismo sino también sus consecuencias.

10 Mantra terapia: Mahamantra Hare-Krishna o el divino sonido primordial Om.

11 En armonia con el dharma, el orden cosmico.

12 Ramayana, Sundarakanda, shloka 17-18: “aquel que en el momento de dificultad domina su propia consternación, puede alcanzar su meta gracias a su vigor. No se debe ceder a la desesperación; ella es el peor veneno que, como un serpiente colérico, mata el ignorante y el tonto.”

13 Ondas, remolinos mentales., están muy bien descritas por Patanjali en sus Yogasutra.

14 B.g. XIV. 11.

15 En varios textos Vedicos particularmente en la Mandukya Upanishad estàn bien descritos diferentes estadios del ser (vigilia, sueño, sueño con sueños...) esto confirma el conocimiento profundo y elevado de los sabios Vedicos en materia de psicología del profundo.

16 Amor y devoción recíprocas por Dios y por el maestro, como lo constata la Shvetashvatara-upanishad VI.23.

17 Yama y Niyama en el Sadhana-pada de los Yogasutra de Patanjali, y Bhagavad-gita XIII.8-12.

18 Bhagavad-gita VI. 35.

19 Quien practica el sadhana, la disciplina espiritual. Literalmente “ aquello que lleva directamente a la meta”

20 literalmente “misericordia”

21 literalmente “no esto”

22 En sánscrito Krishna.

23 Bhagavad-gita XIII.22.


Secretary CSB tel. (+39) 587 733730 - cell. (+39) 320 3264838
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.